Nadie se va cuando se tiene que ir, y cuando te debes ir, simplemente ya no puedes.
Siempre he considerado a la vida como el “ahora”, el “hoy”, no se si me explique; me refiero a que, para mucha gente, la vida es una especie de tramite que define en donde pasaras “la eternidad”. Y eso, me ha traído muchos problemas, puede decirse que vivo a mil kilómetros por hora, como si no hubiera mañana.
Yo no creo que después de morir exista una eternidad. Simplemente, se acabo. Con esto no quiero decir que no crea en el bien, en Dios; por supuesto que no. El Supremo, de alguna forma nos rige, o estamos, o tenemos que estar, regidos bajo sus normas, que en realidad no son complicadas ni confusas; son difíciles de cumplir, eso si, porque pues vamos, somos seres humanos.
Mi vida, ha girado últimamente solo sobre un factor: Yo. Y precisamente hoy, me lo escupieron en mi cara y vino de la persona que menos me conoce y de la que menos lo pude esperar… y de la que mas me pudo doler.
Una vez un amigo me dijo, que la mitad de la vida son despedidas y la otra mitad, son añoranzas de que vuelva aquello a lo que le dijimos adiós, especialmente, si nos dolió despedirlo.
Y esa palabra, “vuelve”; me trae a la cabeza, inminentemente, solo una cosa: Volver a cometer los mismos errores de nuevo.
En una postura fría y pesimista, la cual no me gusta adoptar, y la cual no me va; mi vida podría definirla como una serie repetitiva de los mismos errores.
Pero como lo dije, no soy así. Y por ello, cada que comento un error, que por lo regular es el mismo que ya había cometido, lo primero que hago, incluso ya hasta por instinto, es levantarme, reagruparme y volver, de nuevo, a redefinirme. Y todo aquel que me conozca en persona, lo sabe.
El problema de eso –que no debería existir, al contrario, es un hecho totalmente plausible- es que lo intento siguiendo el mismo camino, el mismo patrón e, irónicamente, con la vista fija hacia el misma piedra con la que ya tropecé antaño.
Y es que lo qué hago, por lo regular, es desafiar la coherencia y la cordura de las cosas, de las situaciones. Es, por ejemplo, ver a un recién nacido e irme y ponerme a los golpes con el; después de ver el desastre ocurrido, salgo de entre la mierda, me limpio y me digo: “la próxima vez será mejor”
Luego voy y me meto a la jaula de los leones con cinco kilos de sirlón amarrados a mi cabeza.
Mi mayor problema es ser Yo mismo. Siempre alejo a la gente que me importa por mi hermetismo, mi sarcasmo, mi forma mofante de ser, mi ironía… y todo eso no se lleva bien con mi “otra cara”, la empática, dulce, humilde; aquella que solo poca gente conoce.
De nuevo cometí los mismos errores, de nuevo volveré a redefinirme. Y esto va más allá de una mujer, un amor, una persona; mas allá de lo que he expuesto, de lo que saben, de lo que puedan conjeturar y juzgar. Esto es una bajada sinuosa que tome hace tiempo y ahora va muy rápido e intentare detenerla o, irremediablemente, esperar el madrazo. Esto va más allá de mí, incluso. Y se que al terminar esta etapa, volveré a poner la mira en la misma piedra y volveré a tomar la misma bajada… porque si alguien me acompañara toda la vida, soy Yo mismo y mi personalidad, y eso, es inevitable.
Por eso mismo, hoy cierro el blog; ya no tengo nada que ofrecer, no tengo cabeza para esto.
No le doy el tiro de gracia, porque es mi blog y lo quiero, y porque alguna vez espero volver a escribir aquí; es lo que mas me ayuda a estar bien.
No se cuanto tiempo no este por aquí, quizá una semana, quizá un mes, o tal vez hasta años. Pero estoy seguro que volveré.
Lo cierro, porque no quiero dejarlo como objeto olvidado sin actualizar como muchos lo hacen con los suyos, no lo merece.
Agradezco a todos los que visitaron alguna vez este blog. A los que siempre, siempre estuvieron aquí y por lo regular comentaban, como Pepe y Alicia… A los que entraron por casualidad y les gusto y se quedaron. A los RSS, como Yadi, Allison y Javier. Y a todos aquellos lectores anónimos que nunca comentaron pero aquí estuvieron durante este corto tiempo. Si este blog, logro arrancarles alguna sonrisa, los hizo pasar un momento grato o, mejor aun, los llevo, aunque fuera por accidente, a la reflexión; me doy por satisfecho.
Para todos aquellos que ponían el grito en el cielo con cada post tabu o machista; aclaro que esto, o su gran mayoría; solo fue una parodia de la vida, de mi vida, de su vida. No odio a las mujeres, no les tengo miedo, bueno, poquito; tampoco odio a Poncho, al contrario, el es una de las personas menos hipócritas que conozco, y eso, por si solo, lo catapulta por encima de muchos.
No quiero darle un falso dramatismo a algo que no lo merece, simplemente me voy a desintoxicarme un rato y ya… y que el ultimo apague la luz.
Cuando el jilguero no puede cantar,
Cuando el poeta es un peregrino,
Cuando de nada nos sirve rezar…
