Un día de noviembre del año 2006, domingo, para ser exactos; Yísus estaba plácidamente sentado en el paraíso rascándose sus divinos huevos, viendo como la raza que había creado se destruía lenta y aburridamente usando armas anticuadas, las cuales eran portadas por seres de raza muy inferior, escuálidos, botudos, con bigote y cicatrices ridículas (*guiño*); disparándolas hacía seres igual de insignificantes… todo esto mientras los angelitos le pedían su domingo.
En ese trance se encontraba cuando se le ocurrió la magnifica idea de mandar inspiración a un grupo de personas finísimas para que crearan un escenario de verdadera violencia, verdadera emoción y verdadero entretenimiento, que supliera todas las carencias de las que sufría la raza inferior que había creado miles de años atrás.
La única condición que puso, fue prescindir de robocops verdes de poses sexis y viejitos acartonados.
Fue así como nació la historia más maravillosa del universo y, junto con ella, un videojuego memorable: Gears Of War.
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Bien, dicho lo anterior, pasemos a un lado que pocos, en realidad muy pocos, conocen de mí. Como dijo Pepe el sábado, probablemente la mayoría de ustedes, lectores, me tiene como un cabrón de vida social envidiable, con un mundo de proyectos y cosas a realizar y sin tiempo para cosas efímeras, entre ellas, los videojuegos.
Y aunque no están muy alejados de la realidad, también me gustan los éstos, quizá no tanto como a muchos que conozco, pero sí. Y, aunque tampoco soy dependiente de está afición (basta con decir que la ultima consola que tuve fue el N64), hay una saga en especial que últimamente me llena, la que creó Diosito en un rato de máxima inspiración.
Antes de ahondar en el tema especifico, hablemos, porque es la primera vez que lo hago y quizá la ultima y quiero aprovechar, del panorama general que tengo de los videojuegos, de los gamers y las demás personas que están fuera de este mundillo pero de igual forma critican.
Y, oh boy!, probablemente aquí decepcione a muchas de mis fans, u hombres (y niños), también, porque no; hablo de todos aquellos que me tienen como modelo a seguir y de grandes quieren ser como yo. Porque probablemente, como he escuchado montones de veces por personas adultas -o que se sienten así-, piensen que los videojuegos son para niños.
Y es que el estigma que tienen de los videojuegos ha sido el mismo desde siempre: “Son para niños e idiotizan”
E invariablemente, a todo el que dice esto, no puedo menos que imaginármelo enfundado en su bata de seda, sentado en un reclinable al calor de la chimenea mientras fuma pipa y lee obras completas del Marqués de Sade.
Y a no ser que así sea el que estigmatiza a los videojuegos de esa fea forma, me parecen unos idiotas. (Bueno, aunque en realidad no me hagan mucho caso, ya que, generalmente, cualquier persona me parece idiota)
Primera: Los videojuegos son un mercado solventísimo. ¿Por qué será que a las mujeres les gusta tanto ese bigote que está de moda desde hace tanto? Claro, porque precisamente los compradores de videojuegos, consumidores, para que se escuche más de cache, son personas solventes. Y díganme, ¿Cuántas niños de 12 años conocen que tengan solvencia económica?
Pssssooooh, agarra la onda vato.
Ahora, “Los videojuegos idiotizan”. Pues obvio, mensos. ¿Qué entretenimiento no enajena e idiotiza? Ahí está nuestro tan querido futbol, o su tan querida Academia bicentenario. Exacto, casi cualquier entretenimiento, tarde o temprano te envolverá. Pero hay de enajenaciones a enajenaciones. No es lo mismo enajenarte con una historia plagada de misterios, trabas y montones de cosas que te ponen a pensar, o, incluso, a gastar unos cuantos cientos -o miles- de pesos, que dejar de comer porque a Pancha la van a expulsar de la Academia y tienes que mandar chingos de mensajitos. No mamar.
No justifico a los que gastan lo que no tienen por jugar antes que nadie tal o cual edición de tal o cual videojuego, no, esos están igual de pinches locos e idiotas que la de la Academia.
Lo que nos lleva a un ultimo punto en este pleito de nunca acabar: Un gamer (yo no lo soy, aclaro) supera en, sabrá Diosito cuantos grados, la coordinación y rapidez mental a un no gamer; hagan la prueba. Quieren un ejemplo… a ver… rápido… ¿5 por 5?…
…¿ven, idiotas?, un NO gamer pensó en menos de un segundo la respuesta correcta; en cuanto que un gamer pensó, en el mismo tiempo, “Ah, que pendejadas está poniendo este güey” lo que demuestra la agilidad, rapidez y coherencia mental que desarrolla en n grados más un gamer a un no gamer. Y lo que también demuestra que siguen siendo unos idiotas. Idiotas.
Y ya, ojalá algún día los videojuegos tomen el lugar que se han ganado a través de los años, no importa que los detractores de éstos sigan en su banquillo de intelectualidad diciendo lo mismo mientras leen a Cuauhtémoc Sánchez o ven la Academia… o leen blogs…
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Listo. Ahora, después que me solidarice con todos los gamers del mundo unos párrafos, no importando sus gustos o si se visten como Mario Bros mientras se masturban rescatando a Peach, pasemos al motivo de este post.
GOW rulea. Metal Gear no.
Fin de la discusión.
Y para todo aquel que piense lo contrario y que es un juego carente de historia y de trama, aquí nomás vean (o más bien, lean) y juzguen. Se resolverán muchas de sus dudas (En especial del GOW 1) y todo tendrá sentido para ustedes
¿Cómo era Marcus de niño? ¿Por qué Carlos Santiago, hermano mayor de Dom, se convirtió en su mejor amigo? ¿Cómo era la relación con su padre, Adam Fenix? ¿Cómo conoció Dom a María? ¿Cómo se llamaban sus hijos? ¿Quién era Helena Stroud y que lazo une a su hija, Anya, con Marcus? ¿Qué paso en la batalla de Aspho Fields y porque Marcus es considerado un héroe? ¿Por qué Hoffman lo dejo pudrirse en la cárcel? ¿Por qué Marcus Fenix jamás ríe?
Aquí todas las respuestas:
GOW: Aspho Fields
H1 / H2+SB
Son los Comics y el Aspho Fields, de, Oh –Orgasmo- Karen Traviss…