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Desvarios

Ya hace tiempo le traía ganas a un post como este, y aprovechando que tengo un montón de trabajo pero no un montón de ganas de trabajar, veamos…

A poco no les pasa que hay cabrones castrantes que pareciera que tienen un libro con muletillas tan trilladas y repetitivas que mencionan ante la menor provocación como si fuera su rito de apareamiento… u otras frases que muchos usamos y son mundialmente conocidas por qué son también una patada en los 24 testículos de los 12 apóstoles… en fin:

Las cosas siempre pasan por algo.

Cabrón. Aquí ni que hacer, esa frase la dicen muchas personas que conozco, incluida Citla, pero…

No mamen, las cosas pasan, para bien o para mal, porque son la respuesta a alguna acción que hicimos anteriormente y no tienen nada que ver ni el destino, ni la prevención de resultados futuros, ni el clítoris jamás rozado de la virgen María, ni nada; no son casualidad. Aprendan a aceptar las cosas como son.

Yo no te dije que lo hicieras…

…ni que me lo prestaras, ni que te vinieras adentro o cualquiera de sus variantes.

No recontra mamen. Esa es una de las más pasadas. Por qué generalmente la gente que dice eso, es gente que anteriormente se beneficio de ti, porque hiciste algo por ellos, y cuando llega el momento de pedirles algo y no quieren hacerlo, le sueltas lo que has hecho por él y te menciona que porque chingados lo hiciste si él no te lo pidió.

Enserio gente, tengan aunque sea un poquito de dignidad y no usen esa frase, habla muy mal de ustedes.

No ando pedo…

Jaja, esa la aplico bien seguido.

Y no, más que darme coraje está si me da risa. Es chusquísimo ver a un cabrón cayéndose de borracho y que siga de armado diciendo que no anda pedo y que lo dejen en paz… en un espejo…

Ah, yo también iba a decir/hacer eso…

No repinches mamen.

Es bien pinche frustrante dar una idea o exponer un punto de vista y que alguien diga eso. Nos vale madre si lo iban a decir o no, ya lo está diciendo otra persona y se callan. No sean pinches mal educados.

Típico.

Sobre todo en los estados de FB, ponen sus frasecitas estúpidas y luego ponen típico; ¿típico qué? Típico sería verlos en algún CRIT, donde deberían estar.

O sea, ¿Sabes cómo?

No pendejo, no sé como.

Cabrón; no creo que exista frase más castrante en una conversación o cuando te están explicando algo, porque lo peor es que precisamente en esa frase se traban y ya no saben ni que chigados estaban diciendo y difícilmente salen de ese ciclo de decir a cada tres palabras O sea, ¿Sabes como?

Pues nada, nomás…

Jaja, esta la uso de a madre.

“¿Qué novedades hay? / Pues nada; nomás que pusieron una bomba y vamos a explotar en 3, 2, 1…”

Pero también es una patada en los huevos preguntar algo y que te respondan con esto. O sea, si estás diciendo que no paso nada, ¡¿Por qué putas siempre si paso algo?! ¡Agarra la pinche onda mi Chavo!

O sea.

Cállense, Idiotas.

Y ya. Me canse.

Juro que en mi mente este post se veía mejor.

Au revoir.

Si ya de por si es ridículo que un equipo así porte el calificativo de “Real”, más ridículo aún es que milite en la primera división del panbol nacional.

Y no me refiero –tanto- a la calidad de futbol que desplieguen, pues vamos, en el mexican football cualquiera puede jugar aceptablemente bien (sin ser un Santos, Morelia ó Toluca, que son los de siempre) y mucho menos porque no estoy en aras de criticar a algún equipo nacional después de ver semana a semana como apedrean mi triste vocho, snif… si no más bien me refiero a que es un equipo sin chiste, sin identidad propia…

Si nos adentramos un poquitín en la historia, quizá podamos hablar de un San Luis (ó Atlético Potosino, según pinturas rupestres del archivo nacional) más o menos decente, pero como soy un inculto del futbol y básicamente sé de él de “El Maestro” Galindo y el mejor jugador nacional de todos los tiempos, Ramón Ramírez, para acá, no me importan esos datos.

Así que yo a San Luis lo conozco desde que ascendió, que si mi memoria pornográfica fotográfica no me falla fue allá por el año 2002, cuando lo compró Televisa para refugiar a los jugadores que ni America ni Necaxa querían, así como también para asegurar 3 puntos para el que los necesitara, salir de malas rachas y cosas así; aún con todo y ser el bastardo de la familia teletubie, consiguió llegar a una final que, hay que decirlo como caballeros que somos, el arbitro le robo descaradamente para empezar a forjar a “El equipo de México”.

Pero ya nos salimos del tema, básicamente San Luis no me gusta como equipo de primera porque no tiene identidad. Tiene un buen estadio con una de las peores aficiones, el uniforme se sale de los estándares de pésimo del futbol mexicano, porque, si de por sí es manda para los equipos jugar competencias de quien le pone mas patrocinios a su uniforme, los del San Luis ni siquiera armonizan con los colores y el diseño; y vaya que según yo la combinación mas armoniosa posible es pantalón verde y camisa morada.

San Luis le copia todo a los demás equipos. Le quiere meter un mote a su equipo a punta de chingadazos. ¿Gladiadores? ¡No me jodas!

La mascota pareciera que la sacaron de un paketin de Emperador: “¡Guardias! – Ordene Gladiador – Vayan y denle estos tres puntos al America por que si no se mete al descenso…”

Aparte de que estoy seguro que el 90% de los que semana a semana vemos el más futbol posible, es al equipo que menos extrañaríamos.

No se pueden ir equipos de tanta tradición como Atlas o Tecos, que aún sin ganar nada y ser equipos malos, amenizan el torneo con cosas grandiosas, con buen futbol… que harían Santos sin Ludueña, Uruguay sin Abreu, el ultimo chivas campeón sin el Bofo, la selección sin Rafa Márquez, sin Oswaldo, sin Guardado…

Sé que San Luis nada tiene que ver en el descenso actual, pero si se sometiera a votación de aficionados, apuesto mi reino a que se iría el San Luis…

Se puede hablar de la vida metafóricamente con montones de cosas literales. A mí una de las que más me gustan, es con la biblia. Ya ven, como cuando Yísus no tenía dinero para la cena de la boda de con la Magdalena y tuvo que multiplicar los panes y el vino pa’ los invitados y así, pero hoy, mientras hacía del baño, jugaba tetris y ¡caray!, cuantas cosas tiene en común nuestra vida emocional con ese juego; me explico:

Cuando estamos en una relación que se basa en la comprensión, la confianza y el amor, todo sale de maravilla. Las cosas se dan y se acomodan con una naturaleza inaudita. Como si cada acción y reacción embonaran de una manera perfecta la una con la siguiente y así hasta hacer combos tetris infinitamente. Como si las piezas que se entregan en pareja fueran justamente las necesarias para llegar al Nirvana del romanticismo…

…pero lamentablemente no somos robots y no estamos regidos (u obligados a cumplir) ninguna ley, e invariablemente somos personas que, tarde o temprano, hacemos daño a las personas, porque somos dialécticos pero no lógicos; y es allí cuando ponemos o aventamos la pieza equivocada a la pareja, llámese Celos, Desconfianza, Incomprensión, Un tercero que viste mejor que tú y etc., etc… cualquier cosita, por muy insignificante que parezca se convierte en una pieza mal acomodada y todo se jode…

…y se jode…

…y se jode y se jode y se jode… y las piezas caen más rápido y es imposible acomodarlas y se jode y se jode y se jode…

Hasta que termina por joderse…

…entonces hay de dos, el play again o aceptar el game over con honor, cerrar el celular, limpiarte y abrocharte los pantalones. Si ya acabaste de cagar, la segunda está a toda madre, el problema surge cuando esto te pasa a medio cague y la piensas con el play again por temor a terminar de cagar a medio juego, y todos sabemos que una partida de tetris en pausa pierde su encanto… pero es un riesgo que quizá, a veces, es necesario tomar…

Bueno, ya le traía muchas ganas a este post, bueno, en realidad le traía ganas a escribir sobre cualquier cosa, pero bueno, el blog no es lugar para venir a quejarse ni venir a sacar mis frustraciones y nunca lo he hecho y nun… wait, what?

En fin, son dos puntos los que quiero tocar en este post. En primer lugar, quiero hablar sobre nuestro campeonato de futbol:

Mucho se ha hablado de nuestro campeonato desde la creación de los torneos cortos, que si es un sistema pitero y mediocre donde hasta el recién ascendido puede salir campeón apenas con el mínimo esfuerzo y el máximo de suerte y bla, bla, bla… los que lo defienden, ponen como Máximas que es una competencia justa donde todos tienen las mismas posibilidades, pero, sobre todas las cosas, lo que más defienden, los he oído: “Es que si fuera como en otros países siempre serían campeones los mismos…”

Epic Fail.

Esta temporada los campeones de la liga española serán Barcelona o Real Madrid. En Inglaterra serán Chelsea, Arsenal o Manchester United. Y en Italia AC Milán, Lazio o Inter.

¿Ven? Ya Sabemos cómo terminaran las tres ligas más importantes del planeta, y sin embargo, ¿Quién es el valiente que se atreva a decirme que algún partido que involucre a cualquiera de los equipos anteriores no será el número uno en rating televiso? Nadie… porque difícilmente pueden dejar de seguirse partidos que sabemos se juegan como si fueran una final. Barcelona le mete ocho goles al Almería y Real Madrid no se queda callado y le hace cinco al Athletic de Bilbao… Chelsea pierde y los dos Manchester juegan como si en ese partido se jugaran la vida.

Son ligas donde no está permitido el error. Pues saben que un penal fallado en la jornada 1 puede costarles el campeonato en la jornada 38. Por eso esos equipos no aburren y hacemos todo lo posible para no perderle la marca al Manchester del Chissharitou o al Arsenal de Vela o al Madrid de CR7 o al AC Milán de Ronaldinho…

En cambio, en México, aún en la jornada 17 no sabemos quien dará la vuelta olímpica. Podemos ver a un Morelia o un Pachuca que tuvo la tarde soñada o se amarro el cliché “Cualquiera puede ganar”; pero difícilmente veremos al Mejor, al que metió más goles y recibió menos. Al que hizo más puntos o perdió menos partidos.

Y eso aquí y en cualquier país, se llama injusticia y es una vil leperada coronar a otro equipo que no sea ése, El Mejor.

Pero bueno, no confundamos la gimnasia con la magnesia.

Quedó campeón Monterrey, un equipo, si me permiten, medianamente bueno, no mamar que es el mejor equipo de los últimos tiempos.

Lamentablemente para mi terruño querido, su equipo tiene un entrenador perdedor. Santos, si me apuran, es hasta un equipo explosivo y alegre, sus dos delanteros son unos demonios cuando quieren, si tuvieran un poquito más de calidad y todas esas ganas, serían unos Suazo; aún así, ellos no son el problema; repito: Su dt tiene tatuada la derrota en la frente. ¿Quién no recuerda a Romano cuando fue rescatado? ¿O en la final pasada llorando como bebe apenas sostenido por Baloy?

Es injusto para una institución con tanto porvenir…

Ahora, lamentablemente se le empieza a cargar el estigma, hasta hace poco propio de los cruzazulinos, el de Subcampeonísimo.

No hay nada más injusto para el CAZ y para el Santos que cargar esa cruz. Porqué poco importa que hayan llegado tan lejos como el equipo campeón, y que un poste, una atajada de “una en un millón”, la hueva de la “estrella” o un árbitro se hayan interpuesto en el camino a la copa.

Son el primero de los perdedores.

Mientras tienen que aguantar las burlas de los aficionados de los otros equipos que darían lo que fuera por saber a que huele el pasto de un estadio donde se juega una final. Sin embargo, nos olvidamos que la única forma de perder una final es jugándola. Y vaya que no cualquiera llega. Y si no me creen, y contra mis pasiones, los equipos más populares de México: Chivas y América, apenas suman cinco finales entre los dos en los últimos veinte años.

Así que, a todos los pamboleros, la próxima vez que se vayan a burlar del CAZ o del Santos, fíjense en el escudo que trae su camiseta, si es Monterrey, Pachuca, Pumas o Toluca, ni hablar. Pero si es Chivas, América, Atlas, Jaguares o cualquier otro equipo del montón, date la vuelta y discúlpate.

 

Pd: Y yo soy Chiva de corazón pero dime Campeón… ¿Y qué?

Colaboracion por CarloozRoocks Salazar Aguilera

Al sonar la alarma del celular desperté aturdido por el sonido y presionando el botón para detenerla me fijé en que era la hora de levantarse, e hice un berrinche como niño de 6 años para mi interior; “no manches, qué flojera…”.

5 minutos después me encontraba en la ducha cantando cada canción que se reproducía en mi celular que yacía sobre la taza de baño (debo de aceptar que no canto muy bien que digamos, pero ¡ah! como le echo ganas). Mientras salía del cuarto de baño y con la toalla colgando de mi cintura empecé a planchar la ropa que me iba a poner, por un momento pensé en usar un atuendo algo especial y que fuera de acuerdo a la fecha pero algo simplemente no me motivó.

Una vez fuera de la casa, rumbo al trabajo, pensé sobre los lugares que podría visitar ese día en la noche para dar el grito. –“¿La feria?, habrá muchísima gente, ¿Plaza de armas?, demasiado peligroso…” En fin, decidí la opción de salir sólo si un amigo me invitaba a alguna fiesta, o a algún tipo de reunión en una casa.
Llegando al trabajo después de caminar unas cuantas cuadras empecé la rutina que hago a diario: abrir, quitar la alarma, prender las luces y las máquinas, contar el dinero de la caja, etc.

Pero por alguna razón mi mente seguía pensando en los planes para la noche, cómo algo tan simple me podía tener tan preocupado, pero la verdad es que no era algo “simple”, se trataba nada más ni nada menos que del Bicentenario de la Independencia de México, no era una noche cualquiera. Tenía que salir, dar el grito y divertirme con mis amigos “muy a nuestro modo”, no por nada me dejé crecer estas dos semanas el bigote para lucir como un verdadero mexicano.

Comencé a reflexionar sobre la celebración de este día, lo que me tenía preocupado eran las decenas de comentarios y los debates que surgían acerca de si podemos celebrar o no el grito de nuestra independencia. Una parte de mí (mi lado patriota) optaba por salir y disfrutar de los cohetes que se ven cada año en el cielo, responder a nuestro Presidente Municipal con un grito de “¡Viva!” cada vez que él nombrara a los diferentes personajes de hace 200 años, pero mi lado objetivo y realista me impedía disfrutar al 100% cada hora de la noche de hoy.

Al mismo tiempo no podía dejar de sentirme un poco decepcionado gracias al momento crítico que está viviendo mi México y algo inquietó al ver a las personas allegadas a mí sumamente desconcertadas y preocupadas por lo que pueda pasar esta noche.

En fin, a las 5:00 p.m. cruzaré la puerta de mi trabajo, tomando como rumbo mi casa, y sólo queda esperar a que se den las 8:00 p.m. para decidir el lugar donde pasaré el grito. Pase lo que pase, soy mexicano.

Hace cien años Porfirio Díaz celebraba 80 años de vida. Aunado al centenario de la Independencia de México, echaba la casa por la ventana. México celebraba con bombo y platillo en la Cd. De México, al igual que el París de Hemingway; con un pueblo de 80% de analfabetas y un sistema agrario casi feudal. Aparentemente no había nada que celebrar, porque hasta la pólvora de la Revolución se empezaba a cargar, pero creo que el simple mandato del mejor presidente que ha tenido México, era razón suficiente.

Cosa contradictoria cien años después.

Hoy he estado escuchando a Fernanda Familiar, ha tenido como invitados a varios historiadores. Se han dado, literalmente, un agarrón en su programa. Hay fechas que no coinciden con los hechos, o hechos que no coinciden con otros hechos. Pero creo que es cansadísimo hablar hoy de la superchería y las mentiras que inundan nuestra historia. Muchas preguntas en el aire, ¿Por qué Iturbide es considerado un traidor a la patria (Quizá la mayor estupidez de toda la historia de México)? ¿Por qué Miguel Hidalgo es el padre de la Patria, cuando ni siquiera tenía en la cabeza la idea ni la intención de formar una nueva nación independiente de España? ¿Cuáles eran los verdaderos ideales de Morelos, que nunca fueron los mismos que los de Hidalgo? ¿Por qué inmortalizar a personajes como Narciso Mendoza y El Pípila, que solo tuvieron una participación fugaz e inclusive su existencia es puesta en duda por algunos autores; e ignorar a personajes como el licenciado Francisco Primo de Verdad? Ironías de la historia.

Mi mayor fortuna es haber nacido en México. Es haberlo visto envejecer y entender las vicisitudes de la vida viendo a mis padres y hermanos partirse la madre para llegar al final del día con una bolsita de pan. Es aprenderlo a querer, en pocos años, desde una ciudad en donde todo pasaba, donde se concentraba una vida rápida, donde crecías no a tu tiempo ni a tu forma, si no como las circunstancias lo marcaban. Es aprenderlo a querer y a entender, sobre todo, y por más años, desde otra ciudad en donde nada pasaba, en donde todo era paz y la gente era feliz y vivía a su ritmo, a su manera.

He visto a gente muy cercana hacer su maleta y aventurarse para ver que hay más allá de aquí. Que se va sin llorar y sin sufrir porque sabe que no tiene nada que perder, porque pase lo que pase, tienen a donde volver. Porque la estabilidad de su país es lo único que le anima a andar rolando por la vida, que tiene la seguridad que aquí le acogerán con fervor, con esperanza. Esa gente que es más mexicana que todos nosotros.

Pero amar a tu país y verlo como está, va consumiéndote poco a poco y va poniendo a prueba el amor. Solo me doy cuenta cuan grande es cuando, a pesar de que yo lo critique, alguien mas osa de gritar su corrupción, su gandalles, su narcotráfico; y yo lo defiendo a gritos, a mi país, a mi gente. Y a gritos, y a golpes si fuera necesario, le callo la boca al malinchista, al argentino, al salvadoreño, guatemalteco o gringo que se burle de mis colores, de mi pasado, mi presente y mi futuro incierto.

Lo más triste, es que tienen razón. Yo quiero hablar de la libertad de expresión, de la historia de los libros de la SEP, del México independiente, de mis historias donde podía andar a la hora que fuera en el lugar que fuera. Pero me callan la boca los papas de los niños de la ABC, los 72 asesinados, los cárteles de narco, el cinismo del narcotráfico y de la mafia y el cinismo peor aún del cabrón que funge como presidente. Me duele cargar muertos ajenos, la sangre. Me indigna escuchar historias donde la policía federal asalta al indigente; donde los militares en la frontera sur putean a los ilegales; no vayamos tan lejos, saber que la policía local se pudre poco a poco por un Director que tiene mierda en la cabeza.

Bicentenario: Tonterías. Es hora de dejar de voltear al pasado. Presente y no pasado; es lo que México necesita.

Lo siento, pero esta noche que no “Viva México”. Mi amor por mi patria me pide que lo grite, que es el evento esperado por años; pero mi congruencia, misma que también me enseño mi patria, me dice que ni madres, me dice que sea prudente. Perdonen mi amargura, pero yo no acostumbro a brindar con el que mata a mi hermano. Yo no soy comparsa de nadie. Por mí el gobierno se puede meter su bicentenario por donde le quepa.

Yo no soy de México, México es mío.

Un día de noviembre del año 2006, domingo, para ser exactos; Yísus estaba plácidamente sentado en el paraíso rascándose sus divinos huevos, viendo como la raza que había creado se destruía lenta y aburridamente usando armas anticuadas, las cuales eran portadas por seres de raza muy inferior, escuálidos, botudos, con bigote y cicatrices ridículas (*guiño*); disparándolas hacía seres igual de insignificantes… todo esto mientras los angelitos le pedían su domingo.

En ese trance se encontraba cuando se le ocurrió la magnifica idea de mandar inspiración a un grupo de personas finísimas para que crearan un escenario de verdadera violencia, verdadera emoción y verdadero entretenimiento, que supliera todas las carencias de las que sufría la raza inferior que había creado miles de años atrás.

La única condición que puso, fue prescindir de robocops verdes de poses sexis y viejitos acartonados.

Fue así como nació la historia más maravillosa del universo y, junto con ella, un videojuego memorable: Gears Of War.

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Bien, dicho lo anterior, pasemos a un lado que pocos, en realidad muy pocos, conocen de mí. Como dijo Pepe el sábado, probablemente la mayoría de ustedes, lectores, me tiene como un cabrón de vida social envidiable, con un mundo de proyectos y cosas a realizar y sin tiempo para cosas efímeras, entre ellas, los videojuegos.

Y aunque no están muy alejados de la realidad, también me gustan los éstos, quizá no tanto como a muchos que conozco, pero sí. Y, aunque tampoco soy dependiente de está afición (basta con decir que la ultima consola que tuve fue el N64), hay una saga en especial que últimamente me llena, la que creó Diosito en un rato de máxima inspiración.

Antes de ahondar en el tema especifico, hablemos, porque es la primera vez que lo hago y quizá la ultima y quiero aprovechar, del panorama general que tengo de los videojuegos, de los gamers y las demás personas que están fuera de este mundillo pero de igual forma critican.

Y, oh boy!, probablemente aquí decepcione a muchas de mis fans, u hombres (y niños), también, porque no; hablo de todos aquellos que me tienen como modelo a seguir y de grandes quieren ser como yo. Porque probablemente, como he escuchado montones de veces por personas adultas -o que se sienten así-, piensen que los videojuegos son para niños.

Y es que el estigma que tienen de los videojuegos ha sido el mismo desde siempre: “Son para niños e idiotizan”

E invariablemente, a todo el que dice esto, no puedo menos que imaginármelo enfundado en su bata de seda, sentado en un reclinable al calor de la chimenea mientras fuma pipa y lee obras completas del Marqués de Sade.

Y a no ser que así sea el que estigmatiza a los videojuegos de esa fea forma, me parecen unos idiotas. (Bueno, aunque en realidad no me hagan mucho caso, ya que, generalmente, cualquier persona me parece idiota)

Primera: Los videojuegos son un mercado solventísimo. ¿Por qué será que a las mujeres les gusta tanto ese bigote que está de moda desde hace tanto? Claro, porque precisamente los compradores de videojuegos, consumidores, para que se escuche más de cache, son personas solventes. Y díganme, ¿Cuántas niños de 12 años conocen que tengan solvencia económica?

Pssssooooh, agarra la onda vato.

Ahora, “Los videojuegos idiotizan”. Pues obvio, mensos. ¿Qué entretenimiento no enajena e idiotiza? Ahí está nuestro tan querido futbol, o su tan querida Academia bicentenario. Exacto, casi cualquier entretenimiento, tarde o temprano te envolverá. Pero hay de enajenaciones a enajenaciones. No es lo mismo enajenarte con una historia plagada de misterios, trabas y montones de cosas que te ponen a pensar, o, incluso, a gastar unos cuantos cientos -o miles- de pesos, que dejar de comer porque a Pancha la van a expulsar de la Academia y tienes que mandar chingos de mensajitos. No mamar.

No justifico a los que gastan lo que no tienen por jugar antes que nadie tal o cual edición de tal o cual videojuego, no, esos están igual de pinches locos e idiotas que la de la Academia.

Lo que nos lleva a un ultimo punto en este pleito de nunca acabar: Un gamer (yo no lo soy, aclaro) supera en, sabrá Diosito cuantos grados, la coordinación y rapidez mental a un no gamer; hagan la prueba. Quieren un ejemplo… a ver… rápido… ¿5 por 5?…

…¿ven, idiotas?, un NO gamer pensó en menos de un segundo la respuesta correcta; en cuanto que un gamer pensó, en el mismo tiempo, “Ah, que pendejadas está poniendo este güey” lo que demuestra la agilidad, rapidez y coherencia mental que desarrolla en n grados más un gamer a un no gamer. Y lo que también demuestra que siguen siendo unos idiotas. Idiotas.

Y ya, ojalá algún día los videojuegos tomen el lugar que se han ganado a través de los años, no importa que los detractores de éstos sigan en su banquillo de intelectualidad diciendo lo mismo mientras leen a Cuauhtémoc Sánchez o ven la Academia… o leen blogs…

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Listo. Ahora, después que me solidarice con todos los gamers del mundo unos párrafos, no importando sus gustos o si se visten como Mario Bros mientras se masturban rescatando a Peach, pasemos al motivo de este post.

GOW rulea. Metal Gear no.

Fin de la discusión.

Y para todo aquel que piense lo contrario y que es un juego carente de historia y de trama, aquí nomás vean (o más bien, lean) y juzguen. Se resolverán muchas de sus dudas (En especial del GOW 1) y todo tendrá sentido para ustedes

¿Cómo era Marcus de niño? ¿Por qué Carlos Santiago, hermano mayor de Dom, se convirtió en su mejor amigo? ¿Cómo era la relación con su padre, Adam Fenix? ¿Cómo conoció Dom a María? ¿Cómo se llamaban sus hijos? ¿Quién era Helena Stroud y que lazo une a su hija, Anya, con Marcus? ¿Qué paso en la batalla de Aspho Fields y porque Marcus es considerado un héroe? ¿Por qué Hoffman lo dejo pudrirse en la cárcel? ¿Por qué Marcus Fenix jamás ríe?

Aquí todas las respuestas:

GOW: Aspho Fields

H1 / H2+SB

Son los Comics y el Aspho Fields, de, Oh –Orgasmo- Karen Traviss…

Si he hablado tanto de música por los últimos post, es porque encontré unos dvd’s donde respaldé toda mi música de hace como cinco años. 36 gb de música, como del 98 al 2004, sí, poca en realidad, pero lo siento, me gusta escuchar lo que tengo.

Y bueno, yendo por la misma tesitura, hoy les traigo una nueva rolíta con historia y reflexión incluida:


En realidad a mí la gusana ciega nunca me ha hecho clic como a la mayoría de mis amigos que les fascina su música. Pero está canción, que no es mi favorita (ese lugar lo tiene “No me tientes”) me trae chingos de recuerdos bien tristes y felices a la vez.

Haya por agosto de no sé que año, la mujer dueña de mi corazón en ese entonces, con la que llevaba una relación de un año más o menos, se fue a Guadalupe Victoria, Durango. Entonces iba a visitarla cada quince días, eran cuatro horas de camino, y para hacer menos el sopor de esas cuatro horas, la música era mi única salida. En ese entonces, me regalaron el “Súper Especial”. Era buen disco. Pero a mí me gustaban dos canciones más que todas, la de “No me tientes” y “Tornasol”.

Esta ultima me revive los recuerdos porque, en el antes (hablo antes de terminar), me gustaba mucho el: “Tal vez hoy, seré yo quien pueda descifrarte”, porque ambos éramos vírgenes y quise tomar la canción, o esa frase, como inspiración para darme valentía.

Y llegué a cantársela diciéndole porque me gustaba. Y pues ella, que también andaba en ese inter de aflojar o no, pues le gustaba hacerse la importante y que le dedicara canciones bonitas.

A veces había la oportunidad, como prácticamente ahí vivía yo los fines que pasaba allá, a veces nos quedábamos solos, raras veces, pero las había. Y en esas veces me pedía que le pusiera la canción e inminentemente la canción significaba que pasaríamos a segunda base, lo único que faltaba para desquintarnos era valor de parte de ambos.

Total, la relación se ciclo cabrón y no pasábamos de ahí. Hasta que, creo que se cansó de que su novio no tuviera el valor para decirle “Papas, pues mija” y mejor se busco a otro y en diciembre me habló para decirme que estaba embarazada.

Epic Fail.

Así que pasé días bien cabrones. De la cancioncita ahora se me ajustaba el “Tal vez no, seré yo quien pueda descifrarte” y no, no fui yo.

Y pues en ese inter, vino el encontrarle significado después de la relación. Yo escuchaba la canción y lloraba, me cae, así de puto soy era. Esa sensibilidad desmesurada me duró como dos meses hasta que conocí a ______, y pues así como los morritos le entré y ya. Viví momentos poca madre con ______ y le quedaba a la medida la canción, porque era una niña por fuera y toda una mujer por dentro (“Tu disfraz de niña esconde tu visión, luego te descubres tormenta de pasión”, ¡Saaalaverga!) y a ella si fui yo el que la descifró.

Pero eso no era todo, aparte ella me hizo ilusionarme de nuevo, volvió a ser mis sueños, mi dulce sirena; volvió a ser el sol que quemaba las estrellas, los pobres girasoles pasaban horas sin poder besarla… simplemente volvió a ser mi universo y de repente (Jajaja)

Aquí lo interesante del post:

Si algo aprendí en realidad valioso de mi ex novia caliente y de ______; fue a aceptar los finales e incluso a encontrarlos agradables. A tomarlos no como la inminente interpretación que sugiere que las cosas en la vida son un sendero y el final es el punto ultimo de la línea recta y lo rígido de la vida; si no como un augurio en forma de albas que penetran por la cerradura de la siguiente puerta.

Así es, a tomar un final como la oportunidad de reiniciarnos; así nos anclemos al pasado hasta con los dientes, tarde o temprano abriremos la siguiente cerradura y daremos un reset a nuestra persona; está en nuestra naturaleza. Porque siempre, siempre hay la posibilidad de tener otra cosa, de ser otro.

Y bueno, en resumidas cuentas, los finales se vuelven eso, una invitación a la renovación. Aunque incluso vayamos a tomar la misma línea, a abrir la misma puerta que cerramos apenas unos pasos atras, no tenemos porque engañarnos ni sentirnos miserables por el cliché de volver a tropezar con la misma piedra, porque el placer de abrirla de nuevo hace sentir que toda renovación es una esperanza modesta. De esas que aun tenemos cuando vamos a votar cada seis años o que volvemos a tener novia nueva.

Así que hasta siempre querido publico, hasta siempre querido aclaraciones.wordpress.com, pronto nos veremos de nuevo…

¡Ah, no! Me confundí…

¡Ta-Dah!

Hoy me levante con hartas ganas de escuchar a Sister Hazel, y, aunque ya a estas horas casi me aventé toda la discografía, he puesto repeat como tres veces al Before The Amplifiers. Que disco tan más pinche bueno.

Y como me desperté de buenas y la resaca me trae vuelto pendejo, aquí está para que lo descarguen.

Es, como su nombre lo dice, un disco acústico, romántico; ideal para escucharlo con la morrita y una chela. La mayoría de las letras están para dar ganas de enamorarse. Son cursis pero no empalagan, es un equilibrio perfecto entre cursilería y realidad.

Les dejo el tema abridor del disco, se llama Champagne High; no es mi favorita de los Hazel, pero si es una de las más complicadas, me identifique harto en su momento con la letra. Es una canción llegadora a morir.


Y bueno, ya no tengo mucho que decir. Así que bájenlo, escúchenlo, enamoren a su vieja con alguna rola del disco, por ejemplo con This kind of love, y ya después me agradecen…

De nada.

Suelo pensar muy frecuentemente en las infinitas posibilidades de misteriosos escenarios paralelos al presente. O sea, en la alteración del continuum hacia aras desconocidas.

Los que me conocen, saben que soy un adorador de la Ciencia Ficción escrita -bueno, soy adorador de todo lo escrito, pero más de este genero-, he leído (sin exagerar) miles de cuentos e historias y novelas completas del genero; desde la CF dura hasta la CF new age.

A pesar de lo muy masticada que pudiese estar mi capacidad de asombro o descubrimiento hacía cosas siquiera imaginables, en la CF, que es el único género capaz de tratar cualquier tema desde cualquier ángulo posible. Puede extrapolar un viaje en el tiempo donde se altera el presente con cualquier cambio del pasado con otro completamente diferente donde el presente sigue estado igual aunque se cambie todo el pasado. Eso, sumado a mi capacidad de asombro que conservo igual desde que tenía 5 años, me llena la cabeza de cosas que jamás veré pero en las que siempre viviré.

Y precisamente son esos autores, de imaginación incansable, creadores de esas verdaderas obras maestras, los que muchas veces me hacen creer que la humanidad no está completamente condenada a un futuro apocalíptico. Gracias Silverberg, Heinlen, Pohl, Clarke, Bradbury y, con letras grabadas en fuego, Asimov (Nota mental: El libro de Isaac Asimov para Pepe) Este autor en especial, rey del escepticismo y dueño de la imaginación más grande en la historia del universo -entero-, es la máxima influencia de mis creencias y forma de pensar -y un poco de escribir-

Pero me desvío, les iba a contar que hace dos semanas fui a Otelo y encontré, entre polvo y humedad, un tesoro enorme: El volumen 1 de la primera edición de la Revista Minotauro (de 1964), y vaya, encontré a autores que jamás había leído, siquiera escuchado. 8 cuentos cortos y un ensayo de divulgación científica de Arthur C. Clarke (que junto con Ray Bradbury y Poul Anderson, eran los únicos tres autores que conocía de la revista) hicieron que volviera a confiar en la humanidad y su salvación.

Y entre los cuentos, que todos son buenísimos, me impactaron de sobremanera dos: “¿Qué bestia torpe?”, de Damon Knight; que se los debo, pero por más que busqué no logre encontrarlo; que trata de lo que precisamente comentaba al inicio del post, de los infinitos posibles escenarios que existen de un simple momento tocado por la decisión; donde el protagonista tiene el poder telepático de alterar estas posibilidades cambiándolas por las otras, el final es desgarrador… de verdad, vale la pena que lo busquen. De todos modos prometo escanearlo lo más pronto posible.

El segundo es: “En busca de San Aquino”, de Anthony Boucher. Una historia de robots auténticamente escéptica que, no sé si para bien o para mal, todo ateo debería leer tanto como la persona más religiosa del mundo; es un profundo e interesante debate sobre la credibilidad de la iglesia y sus teorías. El final también es para estremecerse.

Al igual que esos dos, igual de interesante es “El campamento”, de Poul Anderson. Que trata de un raro viaje al pasado y la extrapolación de los sucesos -y productos- al siglo veinte. Es una verdadera y fantástica historia llena de anacronismo y una teoría interesantísima acerca de los viajes en el tiempo.

Y por ultimo, y extendiendo un poco la selección de los cuentos de la revista, está “Los hombres que mataron a Mahoma”, una chusca y rara historia de viajes en el tiempo. Donde el protagonista inventa una maquina del tiempo con enseres básicos y chatarra en quince minutos para saldar cuentas del presente desde el pasado. Alfred Bester, maneja una teoría completamente diferente a la manejada en el cuento que mencioné antes, el final inesperado y completamente fantástico lo vuelven en una sucesión de embrollos cómicos pero sobre todo de profunda reflexión. Después de “Todos ustedes zombies”, de Heinlen, (Que ya había publicado, pero por si no lo leyó, ahí se lo dejo de nuevo) ha sido el cuento de múltiples viajes en el tiempo de una sola persona para cambiar el presente cambiando el pasado que más me ha gustado.

Y ya, mucha amabilidad de mi parte por hoy. De nada.

Y aquí se los dejo, a excepción de “¿Qué bestia torpe?”, para que sufran un ataque de cultura.

-En busca de San Aquino**

-El campamento

-Los hombres que mataron a Mahoma

-Todos ustedes zombies

**El cuento de “En busca de San Aquino”, es el antepenúltimo de la antología de ciencia ficción. Todos los demás cuentos de la antología son buenísimos.

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