Desde que descubrí por primera vez mi incapacidad de aceptar amor, lo encaré como una limitación que podía mermar a la continua felicidad de nuestra relación. Y es que, lo que corría mucho riesgo, era mi felicidad… no tanto la tuya. Es bien sabido que no se hace feliz a una persona por el amor que se le da, sino por la cantidad de amor que está dispuesta a recibir. Y yo, nunca he sabido la forma precisa de recibir el amor que me das…
El día de hoy fue un día fatídico. Las labores en la estación desquitaron, creo yo, tres veces mi desacato cometido. A pesar del sufrimiento que me provoca el estar lejos de ti, no cambaría estos meses aquí. Claro, siempre y cuando fueran meses, no sé, digamos como máximo un año, o tres, si fuera preciso, o lo que fuera, con tal de que se me diera la oportunidad de verte algunos días antes de mi muerte para mostrarte lo mucho que he cambiado y lo tanto que he aprendido.
Precisamente de eso quiero hablarte:
Hoy rescaté unos textos viejísimos. Un recluta estaba a punto de tirarlos, cuando un buen tino de persuasión de parte mía logro rescatarlos… eran de animales, animales viejos, podría decirse. Entre los muchos pasajes, encontré algo interesantísimo; espero no aburrirte con tanta metáfora, pero es preciso que lo diga para que lo entiendas…
Resulta que hay unos animales conocidos por todo el mundo y temidos por la mayoría, que son de los animales más empáticos que existen; hablo de los puercoespines.
Durante la era del hielo, muchos animales morían por causa del frio. Entonces, los puercoespines, decidieron vivir en grupo para darse calor y así enfrentar la situación de una manera soportable. El problema surgió debido a que, obviamente, entre más se acercaban unos con otros, más se le encajaban las espinas. Irónicamente, a los animales que más se quería, a lo que más se les quería proteger del frio, eran a los que más se lastimaba.
Entonces, los puercoespines de tanto dolor, decidían separarse. Pero pasaba lo mismo que antes, volvían a tener frio e incluso morir por él.
Así que los puercoespines debían tomar una decisión: O aceptaban el dolor que les daban sus congéneres con tal de vivir, o desaparecían de la faz de la tierra. Los puercoespines tomaron la primera decisión, y helos ahora, lograron sobrevivir y son felices…
Es imposible que exista una relación en la que no se llegue a picar a la persona amada, porque, analógicamente, entre más se quiere proteger a una persona, entre más se le ama, curiosamente más se le lastima. Si, suena a cliché, pero así es…
Lo importante no es no intentar hacer daño, lo verdaderamente importante son las decisiones o acciones que llevamos a cabo para hacer menos dolorosas las heridas y contrarrestar los piquetes.
Somos personas, ambas, muy defectuosas. Tenemos montones de diferencias, de cosas que nos gustaría cambiar, pero, curiosamente, cuando decidimos estar lo más lejos posible uno del otro, nos da por extrañarnos, por querer a volver al lado del otro…
Cuando nos dimos cuenta de eso, fue cuando logramos vencer el frio, logramos sacar esas espinitas… y así, vencer a la hipotermia.
Y eso paso cuando encontré mi vocación, mi motivación y soy cursi pero fue cuando descubrí que primero estoy vivo para verte, segundo… mi segundo es investigar el mundo, hacerlo interesante y regalártelo… la pregunta es, ¿lo logré?
Ancor.
