Me han faltado muchas horas para expresarme por estos días, me han faltado argumentos para justificar mis errores, me han faltado amigos para estrechar mis manos, me han faltado proezas para recibir halagos, me han faltado recursos para cumplir mi palabra, me han faltado oídos para escuchar mis ideas, me han faltado hombros para llorar mis penas… me han faltado tantas cosas en estos meses, pero lo regalo todo una y mil veces a cambio de más corazón…
Es que el que llevo hoy no me alcanza, se desborda cada que intento entender mi nuevo guión. Cada vez que veo como mejora nuestra relación, me llena de gratitud. Como entiendes de lógica viviendo en tu mundo de descubrimiento, sin saber del cosmos enredoso de nosotros “los adultos”. Es increíble la voluntad que tienes, parece que sabes que el día nos separa pero la noche nos vuelve a reunir; te confieso que tengo miedo, miedo de alguna vez desear haber pasado más tiempo a tu lado en tus primeros días.
Has cambiado mi forma de ver la vida, por más trillado que esto suene. Estás convirtiendo mi incredulidad en sorpresa y fascinación por lo increíble. La gente te considera maravilloso y lo eres, todo el que te ve te recuerda; amo a los que te conocen por la forma y ternura con que te ven; amo como la mayoría que sabe tu nombre se lo atribuye a la divinidad de la biblia, seguramente alguien como tú no merece una comparación menor, si se imaginaran que es un tributo a uno de los escritores más agnosticos de la historia al que admira tu loco padre…
Hace unos días cumpliste un mes de vida, el mismo tiempo que cumplí yo de padre; está clarísimo que te sale a ti mejor el rol de hijo que a mí el de papá. Pero vamos, eres mi motivo para practicar durante muchos años…
Te confieso que estoy confundido, no sé ahora cuando es tiempo de vivir el presente y cuando de planear el futuro… a veces me siento un John Krasinski en “Away we go”, pensando en el lugar ideal para vivir el futuro, cinco minutos después me aterra el cliché de que nunca más volverás a tener días de nacido y por nada quiero perderme el momento en que ves con asombro a lontananza preguntandote exactamente lo mismo que yo: ¿Cómo llegué hasta aquí?…
Hay muchas cosas que no sé sobre el futuro, pero creeme, las averiguaré y puedes estar seguro que pase lo que pase, serás feliz…
Tal vez empiece a creer en lo que ven tus ojos, no sé, pero a ellos dirijo todo el agradecimiento de tenerte, a eso que ves tú y parece ser que nosotros no, eres el dibujo perfecto de todo lo bueno que hay en nosotros: tu mamá, que por cierto es la mujer más maravillosa que te puedas imaginar, y este boceto de hombre que lucha todos los días por convertirse en un ejemplo para ti, y parece que por fin lo está logrando…
Ten por seguro que siempre te amaré; ahora tú y tu mamá son lo más importante en mi vida y no importa que tan mal vayan las cosas o que tan abajo esté, siempre podré, siempre me levantaré, siempre tendrás una sonrisa de mi parte, por que eres el pedacíto de caos que la vida me regalo, porqué eres todo lo bueno que hay en mí… porqué te amo… Isaac…


