Hace días que llego Daniel a darnos la buena nueva, de que no iba a ser Papá, en ipso facto recordé cuando andaba con Karen y me paso lo mismo, pero no había tenido tiempo de postearlo.
Vengan todos, el viejo tiene una historia que contar.
Resulta que ella y yo, teníamos un lazo muy especial y cariñoso, nos queríamos demasiado y, como novios ejemplares, nada nos gustaba más que demostrárnoslo (O sea, que cogíamos de a madre)
Como ustedes saben, yo soy un hombre completamente responsable y cuidadoso, por lo que casi siempre traía un condón en la cartera, pero había veces que se me iba la onda y con las calenturas pues ¡ámonos, así pelón!, aparte Karen y su método del ritmo eran infalibles, y yo por mí parte, con toda mi concentración; no dejaba pasar ningún chamaco crudo.
Un día, como cualquier otro, llegue y Karen estaba seriesísima, como buen hombre, le pregunte que qué tenia.
Y ella, con el semblante serio, me dijo: Estoy retrasada.
Yo: No mames, Karen; siempre he creído que estas medio pendeja, pero no es para tanto.
Ya enserio. Llegue y apenas me senté, dijo las palabras más aterradoras que un hombre pueda escuchar, cuatro simples palabras que te dejan sin aliento cuando las escuchas de una mujer seria:
- No me ha Bajado.
¡Puta! Me cae que en ese momento vi todo mi futuro irse lentamente por la taza del baño. El ruido de los pájaros anidándose, se convirtió en berridos de bebes. Mis piernas se doblaron, las manos sudando…
- ¿Estas segura?
- No, güey; fíjate que últimamente no me doy cuenta si traigo cólicos, o mal humor, y sobre todo si me esta saliendo sangre por la vagina.
- Karen, pero… nomás te la metí tantito, solo fue la cabeza… y ni me vine. Es mas, esa vez fue cuando me vine en tu boca ¿No? Ah, no eso fue ayer… ¿Ya checaste bien? A ver, déjame ver…
Luego vino el análisis matemático más cabron que hice en mí vida:
- A ver, vamos a hacer cuentas. Para empezar no eres regular, entonces, si te bajo el día 2 del mes pasado, te debio de haber bajado… ¡Puta, ya tienes dos semanas de retraso!… bueno, ¿Eso pasa en tu familia? ¿Tienen antecedentes? ¿Ya te había pasado? Si sí ¿Cuándo?… Normalmente se retrasa dos semanas, a lo mejor ya te va a bajar, ¿No sientes como que ya viene bajando? A ver, ¿Y si brincas?
Esa noche, nos pusimos a ver la televisión y como siempre, el destino confabulándose en mi contra transmitía solo comerciales de toallas sanitarias, condones M y películas de mujeres embarazadas.
Yo pensaba como iba a darles la noticia a mis padres. Como estaba próximo a graduarme de la prepa, la graduación era la ocasión perfecta, lo calcule todo.
Después como de una hora de amargo silencio, me fui a mi casa, cabizbajo y deshojando margaritas para tomar la decisión de irme o no del país.
Llegue e inmediatamente me acosté, intente dormir pero no. Como a la media hora le marque:
- Hola, ¿Como haz estado?
- Bien… Arturo, te acabas de ir, ¿Que paso? ¿Estas bien? ¿Te paso algo?
- No, a mí nada. ¿Y a ti? ¿No te ha salido sangre o algo así?
- No Arturo, no me ha bajado. Cuando me baje te aviso…
- Ah, pues ahorita me dijiste no te ha bajado verdad… ni me acordaba fíjate…
- Adiós…
Luego vinieron los días mas terroríficos. Nada sabía a nada. No disfrutaba mis vicios. De chaquetas ni hablamos; la pornografía se convirtió en mujeres de vientre abultado y bebes en las camas.
El trato con Karen era de lo más frío. Empezamos a hacer planes de cómo decirle a sus papas y a los míos. No podía sostener esa conversación por mas de un minuto sin imaginarme sentado en la sala con una barriga tipo Homero y tres niños corriendo alrededor de mí, mientras Karen pedía el gasto, luego me echaba a llorar…
Recuerdo que iba a la escuela, y entre clase y clase le marcaba:
*Ring*
- ¿Ya te bajo?
- No…
- Nada, nada…
- No… yo te aviso…
*Ring*
- Ja, estaba viendo una película de resident evil y no mamar, a los monos les salía un montón de sangre… ah, por cierto… ¿Nada? Es que ahorita que hablamos de sangre me acorde…
- ¡Que no!
*Ring*
- Hola, oye… que crees, estoy en el centro comercial; ¿Necesitas algo? No se, un dulce, chocolate… toallas sanitarias… de seguro necesitas, ¿No?
- No me ha bajado Arturo, y menos si me sigues poniendo nerviosa… necesito estar en paz y relajada…
- Piu, Piu… Fussssshhhh, estas en el mar… recostada en una hamaca… con un coco en la mano y la brisa salpica tu cuerpo… fuuuusssshhhh, el mar lentamente te arru… bueno, bueno…
Luego, cuando Dios decidió que había estado bueno de estar jugando conmigo, viene Karen y dice las palabras mas dulces que una mujer puede decir (Bueno, después de te la voy a mamar)
- Ya me bajo.
En ese momento reencendió la llama de la esperanza, el color me volvió al rostro, extendiendo mis brazos me burlaba retadoramente del cielo mientras decía: “Jajaja, sexo para procrear, ¡mis huevos! Uno menos” recuerdo que abrace a Karen y la bese como nunca, hicimos una promesa de que nunca jamás volveríamos a tener sexo sin condón, que de ese día en adelante nos cuidaríamos y seriamos jóvenes responsables y concientes de sus actos.
Esa noche volvimos a coger sin condón.

jajajaja, pues ya házte la vasectomía, güey.
deja la adrenalina guardada en el cajón y vuélvete responsable… aunque sea en eso.
Buen post.
Jajaja…”¿Y si brincas?” Eso no tuvo madre.
Nosotras también nos asustamos…la idea de tener un bicho dentro es aterradora y celebro con júbilo cada endometrio muerto como regalo del cielo.
Saludos.
NO inventes!
Jajaja
Cuando parece que estás en un problema así de grave…de verdad que crees que los comerciales son para ti…
Saludos!
Menos mal que todo salió bien…;)